Humorista, cómico, presentador, showman, tertuliano, emprendedor y papá… David Domínguez es un tío feliz (pero no feliz porque sea feliz, sino porque se entrena todos los días para serlo). David Domínguez es un cómico hecho a sí mismo en el mundo de los monólogos y el humor. Un día, por casualidad, alguien le presentó a un concurso de monólogos que ganó de calle aún sin saber muy bien cómo. Desde entonces, abandonó todo a lo que se estaba haciendo para centrarse en el arte que más feliz le hace a él y a los demás: el arte de hacer reír.